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Perfiles Reactivos en las Organizaciones

Más personas comparten con nosotros sus experiencias con compañeros o jefes de actitud reactiva en las organizaciones, cuéntenos su caso.

Yessica

- Era una compañera de trabajo; tenía comportamientos agresivos hacia el trabajo con los demás y juzgaba cada una de las decisiones que yo tomaba. En algunas ocasiones, esta persona al conocer un poco más los procesos de trabajo por su antigüedad, se acercaba a evaluar mi desempeño y luego comentarlo con el jefe de forma negativa, logrando con esto llamados de atención para mí.

De la misma manera, era una disociadora que estropeaba mi relación con mis compañeros y los alejaba de mi, por lo que finalmente decidí dejar el empleo, sentía mucha tensión.

Diego

- Yo conocí una persona reactiva que se comporta de la siguiente manera:

• Cuando uno le habla no deja terminar, corta la comunicación.
• Está a la defensiva todo el tiempo.
• Se altera con facilidad
• No piensa antes de hablar

Yolanda

- Conozco una persona reactiva activa; siempre pone una barrera para desarrollar un objetivo propuesto. Cuando se busca la forma de corregir esa barrera, ella pone otra. Es una persona disociadora que busca que el equipo no se cohesione.

Darly

- Conocí una persona reactiva que se comportaba así:

Si su equipo de trabajo hacía propuestas para mejorar los procesos, ella las exponía como si fueran suyas y no daba crédito a su gente.

Se molestaba cuando alguien del equipo hablaba con personas de otras áreas; pensaba que perdía su tiempo en bobadas y que podía ir con chismes de su equipo de trabajo.
Permanente tenía conflictos con los líderes de todas las áreas, ya que para ella, su propia forma de pensar era la única cierta y válida sobre las demás.

Agredía con palabras las personas con que trabajaba y con la gente de la organización en general.

El equipo no le tenía confianza si no miedo y preferían no hablar ni decir las causas por temor.

Carlos

- He conocido una persona reactiva porque se comportaba así:

Hipocondríaca: Está enferma todo el tiempo y todo su stress lo somatiza en enfermedad.

Tóxica: En este caso era una subordinada mía pero me generaba tanto malestar con su actitud que tuve varias semanas si poder dormir muy bien.

El día de mi cumpleaños todo el mundo me cantó y ella ni siquiera me saludó, generaba comentarios disociadores con mi jefe. Me negaba como jefe y si necesitaba permisos no me los pedía a mí, sino a mi superior.

Gustavo

- Conocí una mujer tenía el cargo de jefe. Su actitud era de temor al momento de asumir posiciones; no dejaba hacer intervenciones de su equipo.

Una mujer de 35 años de años, soltera, sin hijos y con posibilidades económicas bastante altas. Durante todo el día se está quejando de todo lo que pasa a su alrededor; se queja del estilo de liderazgo de sus jefes.

Habla mal de todas las personas del equipo, haciendo juicios falsos sobre los demás. Crea mal ambiente laboral rompe las relaciones interpersonales, contagia a todo el equipo con sus constantes comentarios negativos.

La principal característica de esta persona es la disociación, pero tiene más conductas reactivas.

Isabel

- La persona reactiva que conozco se comportaba así:

• Ante una nueva propuesta, siempre ponía peros
• Le molestaba que los otros dieran mejores resultados
• Tenía frecuentes cambios de estado de ánimo con episodios explosivos
• En su equipo de trabajo creaba subgrupos a través de la disociación
• Esperaba que quienes realizaban trabajos para él sufrieran para conseguirlo
• Su lenguaje era sarcástico

Daniel

- La persona reactiva que conocí se comportaba así:

• Establecía metas que no alcanzaba ni él
• Le gustaba dividir al grupo hablando mal del otro con cada uno
• Explotaba en un segundo, insultando a todos
• Le gustaba que todo el equipo estuviera detrás de él rogándole
• Disfrutaba cuando todo el equipo para hacer un trabajo, se quedaba hasta tarde y trabajaban los fines de semana
• Utilizaba la intimidación
• Cambiaba de estados de ánimo en minutos
• Si alguien contaba algo, a él le había pasado algo peor
• Desestabilizaba muy fácil a varios integrantes del grupo

Camilo

La persona reactiva se comportaba así:

• Ponía peros o problemas a cada una de las ideas nuevas que se daban
• Siempre ponía un no o un pero si, cuando se planteaba algo
• Esa tóxico, ya que influía en otros para crear descontento en el equipo
• Buscaba que siempre le resolvieran todo, incluso cuando sabía cómo hacerlo
• Propiciaba el chisme de pasillo

Zamira

- Considero que esta persona era reactiva por los siguientes comportamientos:

• Cuando algo no le parecía, manoteaba sobre el escritorio (Neurótico)
• Expresaba que el grupo que el grupo que lo rodeaba no servía para nada
• Hacía juicios sobre las personas considerando que eran poco inteligentes
• Se consideraba superior a los demás
• Era muy negativo ante las nuevas propuestas
• Intimidaba a los demás con quitarles el puesto

Dora

- Este personaje es coordinador de nómina con más de 10 años desempeñando la misma labor, cuenta con la confianza y apoyo del gerente, lo que conlleva a que toda la información manifestad por él tenga validez y repercuta en el equipo de trabajo de toda el área.

Teniendo en cuenta lo anterior, esta persona disocia, critica y aparte de todo, no entrega el conocimiento para que su equipo pueda desarrollar de una manera efectiva su gestión; adicionalmente, ninguno de los miembros del equipo tiene proyección ni mayor crecimiento a nivel de conocimiento y manejo de información.

Es una persona que siempre le pone obstáculos a la realización de nuevos proyectos. Para ella nunca es fácil salirse de los parámetros establecidos. Siempre le pone barreras a las personas que tienen nuevas ideas y que quieren sobresalir por encima de ella.

Se ha desarrollado empíricamente, por lo tanto no cree en que alguien quiera formarse, para ella eso no sirve para nada.

Esta persona se aísla del grupo, se esconde, siempre está inconforme, no da ideas, tiene fachada de pasivo con apariencia de inequidad; es inseguro y apático a actividades grupales. Siempre está a la defensiva.

No sigue el conducto regular; tiene miedo de enfrentar al jefe directo y por esto lleva a otras áreas (Desarrollo humano) información distorsionada. Pone barreras de comunicación.

Rocío

La persona reactiva que conozco es un líder de un grupo comercial que tiene actitudes agresivas, quiere ser siempre protagonista y todo el tiempo está hablando de sus experiencias porque siente que son las mejores.

Es autoritario, y manifiesta su autoridad con amenazas, genera conflictos de algo que ni siquiera ha existido, grita y ofende a las personas. Habla mal de los colaboradores y dice cosas que no son ciertas.

Siempre es el primero en llevar quejas al gerente para quedar bien con él y no enfrenta sus propis comentarios, quiere ser el único en todo y que siempre le reconozcan sus esfuerzos como los mejores e insuperables.

No sabe escuchar y no le importa las necesidades de los demás porque sigue reglas que él mismo crea y que van en contra de la dignidad de las personas que están cerca; se cree víctima de los demás.

Es una persona totalmente negativa, no ve las cosas positivas de las situaciones, un pequeño problema lo convierte en algo muy grande, no genera soluciones y las soluciones que otros dicen no las acepta; es muy terco en lo que piensa, no es fácil hablar con esta persona porque pone barreras y tiende a mostrarse como la víctima de todo, ejemplo de las cosas que dice: Todos me odian, nadie me apoya, nadie me ayuda, nadie me entiende.

A veces logra que el equipo de trabajo choque y genera un ambiente laboral pesado. Sin embargo, a veces acepta sus errores y aparenta entender la situación pero días después ocurren situaciones o problemas y esta persona reacciona nuevamente mal.

Es una persona que a todo lo que se le propone siempre tiene un argumento negativo y razones del por qué no se pueden hacer las cosas, siempre tiene en sus labios el humor negro para decirle a los demás, según ella, “brutos” sin necesidad de decirlo directamente.

Un dicho muy común que utiliza ante los problemas que se presentan a diario en el manco es “Lo mordió la vaca” como diciendo “de malas”, yo no voy a mover un dedo para solucionarlo porque no es problema mío.

A pesar de que con los subalternos se comporta de esta forma, con los superiores siempre demuestra ser una persona frágil y obediente y su forma de dirigirse a ellos es con la palabra “Jefe”, nunca les dice por el nombre sino que emplea esta palabra porque se siente que es menos que ellos y que hay que darles el lugar de “Jefes” en todo momento.

Wilson

- En mi área de trabajo está el caso del perfil neurótico, esta persona no escucha a los demás y lo único que hace es gritar. Cada vez que un cliente interno le solicita un requerimiento grita y se hace el sufrido. Llora, grita y lanza maldiciones todo el tiempo sin ver las personas que están a su lado.

Elsa

- La persona reactiva que conozco es un disociador. Es un sujeto que entra en conversación amigable y una vez se hace tomar confianza entonces habla mal de los compañeros y en el momento que la persona responde o se muestra de acuerdo con algún comentario, entonces va y le dice a la jefe que esa persona está o que se entienden. ve el mal de los otros.

Ejemplo: En una oficina llegaron dos niñas nuevas que se hicieron amigas y esta persona en una conversación las comparó con otras 2 personas que habían despedido que eran muy unidas pero cometieron fraude.

El comentario fue: “Oye estas niñas nuevas están iguales que xxx y xxx que echaron” y la otra persona lo único que respondió: “Sí” pues yo veo que se entienden.

Entonces la reactiva disociadora fue donde la jefe y le dijo: “mmm ella xxx está diciendo que las niñas nuevas son igualiticas que las que salieron y como que tienen las mismas actitudes ¿Quién sabe con qué salgan? La jefe llamó a esta persona y delante de toda la oficina le llamó la atención diciendo que esos comentarios estaban fuera de tono y que ella no tenía derecho a juzgar a dos niñas nuevas y menos compararlas con las que habían despedido.

Gloria

- Cuando entré a la banca empresarial el jefe me decía:

• Si no alcanzó su hora de almuerzo, lo siento ya no sale.
• Estoy cansado de su preguntadera
• Usted no tiene por qué llamar, yo indago y le cuento
• Cuando estaba de buen humor saludaba, cuando no, no lo hacía.
• Me decía que fuera hasta donde me tocaba que no me metiera en donde no debía
• No le gustaba que le argumentara que su idea no era
• Le gritaba a uno delante de toda la gente
• Los memorandos los resaltaba con rojo cuando había una inconsistencia
• A otra compañera siempre la hacía llorar hasta el punto que casi renuncia

Ricardo

- Es el típico personaje queridísimo con todo el grupo pero que cuando está por separado con un miembro del grupo se dedica a crear cizaña en las personas.

El caso que conocí era una niña que llevaba muchos años en el banco y que le gustaba estar bien con todos y es muy querida, pero x día me di cuenta que como yo era la jefe, ella decía cosas como: …están diciendo que fulanito siempre llega tarde…ó, un cliente me manifestó que x personaje es siempre muy grosero…y lo único que buscaba era indisponerme con todo.

Hasta que me di cuenta de lo que estaba pasando y un día en una reunión les dije que a partir de ese momento cualquier comentario, queja o reclamo de algún compañero debían decírmelo en la reunión de grupo, esto para evitar indisponerme con ella.

Mercedes

- Yo conocí una persona reactiva que era así:

• Le gustan los chismes y hacer pelear a los compañeros
• Daña el equipo de trabajo
• Se la pasa peinando al jefe y llevando chismes
• Mala con su trabajo pero se gana las cosas con otros medios.
• Le gusta trabajar sola
• Se cree lo mejor
• Siente envidia por los triunfos y logros de los demás
• Toma permisos porque al perro le da stress

Marleni

- Actualmente tengo una compañera de trabajo, más exactamente de puesto que cumple con el perfil de persona reactiva tóxica, ya que siempre quiere generar conflicto, piensa que ella tiene la razón de las cosas, divulga y publica los errores que uno comete.

Siempre quiere complicarle la vida a los demás, incluso llega a intimidar a las demás personas para evitar que le pidan favores. Tuve la necesidad de hablar con ella por un conflicto que tuvimos pero el cambio le duró muy poco, entonces opté por tratar de evitar problemas y cuando ella tiene una idea, así no tenga la razón, lo que hago es evitarla.

Es tan complicada que con el hecho de su presencia predispone al equipo; trata de agredir a las personas para hacerlas quedar mal en frente de todo el departamento.

Humberto

- Yo conocí a una persona a la que no se le puede hablar porque todo lo que los demás hablan y hacen está mal; sólo lo que ella sabe y dice se impone sobre el grupo y quiere que todas las personas le rindan pleitesía.

Cuando está a cargo del grupo aprovecha la situación. Debe uno llevarle la idea porque de no ser así, se tiene problema. Sabe como ofender sin decir una grosería y ridiculiza a los demás con una sutileza enorme. Llega tarde y tras de todo, llega brava.

Edwin

- Conozco a una persona reactiva que todo el tiempo vive enojada, no le gusta hacer nada, odia lo que hace. Siempre dice tener la razón, nunca se equivoca, el trabajo de los demás está mal y logra los resultados sin importar cómo los obtiene.

No le gusta trabajar en equipo, siempre está a la defensiva y le gusta hacer pelear a sus compañeros y es un perfeccionista dogmático.

Milena

- Tuve un compañero llamado Leonardo, el cual, aunque al principio era una persona que se mostraba compañerista y sociable, una vez pasó el tiempo y se daba a conocer más, las personas que trabajábamos con él nos empezamos a dar cuenta de su comportamiento neurótico y a la vez disociador.

Al final nadie en el grupo quería trabajar con él y lo único que hacía era ponerle trabas al funcionamiento del grupo, siendo un poco rudo y a veces hasta agresivo.

Cuando tenía alguna oportunidad trataba de influenciar a cada uno de los integrantes del grupo para que nos volviéramos en contra de nuestros compañeros. Finalmente, el grupo no lo aceptó y él terminó por retirarse de la entidad.

Wilson

-Es una persona que se concentra en sabotear al otro cuando comete algún error, es sarcástico y busca ridiculizar a los demás. Cree que las gana todas con esa actitud. Manipula de forma muy sutil las situaciones de tal manera que las personas estén a su favor. Busca someter y frecuentemente discute sobre quién tiene la razón.

Quiere tener permanente control sobre las situaciones y las personas. Le disgusta cuando las cosas no se hacen a su modo. Siempre tiene una respuesta para todo así sea verdad o no, es un egoísta.

Hilda

- Tuve que sufrir con las actitudes reactivas del asistente de mi jefe por 2 largos años. Esta persona se creía más que el jefe y nunca está satisfecho con nada, tenía que encontrar algo para poder decir que había cosas malas y ojalá en público para hacer quedar mal a la persona y quedar bien ella a los ojos del jefe.

Esta persona era cambiante, tenía días misteriosos en los que era amable, saludaba y todo, pero al rato o al otro día era el ogro de siempre, sin importar si se le discutía, se le llevaba la cuerda o se le ignoraba.

Sentía envidia de la persona que cumplía la mayoría de sus metas y se llevaba bien con sus compañeros y jefe, como era mi caso, así que a mí me detestaba con todas las fuerzas de su alma y me hacía la vida de cuadritos por lo que fuera, si no había algo real se lo inventaba, le hablaba mal de mí a mi jefe y aún peor a mi equipo de trabajo para tratar de indisponerlos.

Ella mentía con facilidad y yo tenía que cuidarme mucho en todo dejando soportes para que no pudiera hacer nada. Si algo se presentaba por pequeño y fácil de solucionar ella lo agrandaba y lo hacía saber a todo el que podía agregado comentarios mal intencionados.

Cuando estábamos a solas era muy agresiva conmigo y en público disimulaba y hasta intentaba hacerse la amable. Sufría cuando me hacían reconocimientos o me felicitaban por mis logros, siempre trataba de opacarlos.

ANTONIO ARES CAMERINO

Por: Karu Jisatsu
Tomado de: La voz digital.es


En la cultura japonesa las interrelaciones, tanto personales como sociales, están marcadas por las ideas del honor, la obligación y el deber. Una de las señas de identidad del país nipón es el concepto del trabajo que tienen sus habitantes.

Las relaciones empresa- persona empleada trascienden la mera reciprocidad contractual (de hecho muchos de los contratos son verbales y no escritos) para convertirse en una cuestión de honestidad suprema. Lo que para los occidentales es una forma de ganarse el sustento diario y para los latinos una maldición bíblica, para los habitantes del país del sol naciente es poco menos que la parte esencial de la existencia.

El sentido ético del trabajo, el sentirse parte fundamental e imprescindible de la organización y los sistemas de producción muy ajustados han provocado que en Japón se hayan acuñado los términos de dos patologías de extrema gravedad. El Karoshi o muerte por exceso de trabajo, y el Karu-Jisatsu o el suicidio provocado por las condiciones laborales.

Recientemente ha saltado a los medios de comunicación la epidemia de suicidios, más de 20 en total, en la empresa francesa de telecomunicaciones France Telecom. Este aumento de casos de autolisis no es nuevo en empresas galas, ya que en años anteriores se han producido brotes similares en empresas del sector automovilístico.

Detrás de este tremendo drama se encuentra un aumento desmesurado de las patologías psiquiátricas provocadas por unas condiciones psicosociales y organizacionales en el medio laboral totalmente adversas. La presión a la que se ve sometida la clase trabajadora, pendiente siempre de unos objetivos a veces inalcanzables y de una cuenta de resultados en la que sólo participa cuando hay pérdidas, hace que muchos no puedan resistir.

En la era de las tecnologías y de la informática, en la que nos prometían un trabajo mas distendido y creativo, se ha impuesto el ritmo frenético del que somos prisioneros. En enero de 2007 entró en vigor el Real Decreto 1299/2006 de 10 de noviembre por el que se aprueba el Cuadro de Enfermedades Profesionales en el Sistema de la Seguridad Social.

Este nuevo listado es el resultado de la adaptación a nuestra normativa de la Recomendación 2003/670 de la Unión Europea, fruto de más de trece años de negociaciones.

Lo que en un principio surge como un instrumento para sacar a la luz un número importante de enfermedades profesionales que no eran declaradas, se ha convertido en una norma, que por sus resultados, es mucho más restrictiva. Desde su aplicación el número de enfermedades profesionales que se declaran en nuestro país no para de descender (en el primer semestres del 2009 han descendido en un 15%).

Un dato que llama la atención de este nuevo listado, que será el que sirva para discernir si una enfermedad tiene un origen laboral o no en los próximos 15 ó 20 años, es que no incluye ninguna patología relacionada con los riesgos psicosociales relacionados con el trabajo.

Las llamadas enfermedades emergentes no han tenido cabida en el mismo. Como si la ansiedad, el estrés, la depresión, el burn out o síndrome de agotamiento, el consumo excesivo de ansiolíticos, las adicciones, el mobbing, etc. no tuvieran nada que ver con nuestras condiciones laborales.

En pleno siglo XXI en el que los principales problemas de salud de las personas que trabajan están relacionados con aspectos psicosociales, hemos elaborado una lista más propia del concepto fabril del trabajo de principios del siglo XX.

Si bien es difícil contar con un instrumento que se capaz de medir el grado de estrés al que estamos sometidos en el trabajo, sin caer en las subjetividades tanto del observador como de la persona observada, no es menos cierto que existen herramientas que de manera fiable nos pueden servir para encontrar el origen de nuestros males.

A todo esto, uno de cada cinco españoles estaría deseando estar estresado por la carga de trabajo.

Jorge Aguilera en Hora de Negocios

Jorge Aguilera, experto en Comunicación Organizacional, habló sobre los diferentes tipos de actitudes reactivas que se pueden presentar en el capital humano de una organización.



http://www.caracol.com.co/llevar.aspx?id=885220

Las 7 actitudes de un mal jefe

Las promesas incumplidas, la desconfianza y la soberbia impiden una buena gestión del talento; si tu tarea es dirigir a un equipo para obtener resultados, conoce las acciones que debes evitar.

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — Si la empresa fuera un barco, el jefe sería el capitán encargado de dirigirla a buen puerto... pero en algunas ocasiones es también el lastre que impide el desarrollo de la organización, señalaron algunos especialistas. Las malas actitudes y el abuso de poder son las conductas de un superior que más afectan la gestión empresarial, ya que disminuyen la confianza de los empleados y provocan baja productividad laboral, dice el especialista en Administración de Empresas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Carlos Aguilar.

"No hay nada peor que trabajar bajo las órdenes de un jefe poco calificado que se empeña en destruir la proactividad de sus empelados (...), dirigir un área de la empresa es más que gritar órdenes sin sentido", asegura a su vez la experta en Dirección de Carrera y Management, Daniela de León.

Si te acaban de ascender o quieres que tu gestión sea un impulso para tus subordinados en lugar de una barrera, conoce las conductas que debes evitar:

1. Promesas incumplidas: Esta práctica engañosa es una estrategia común que utilizan los superiores para obtener beneficios adicionales de los empleados, señala Aguilar. Y aunque en un principio logran su cometido, después de cierto tiempo la relación laboral se desgasta y crea en el empleado un sentimiento de frustración y desengaño. Si no tienes la certeza de poder cumplir el incentivo o beneficio que le prometiste, es mejor quedarte callado.

2. Comparar no siempre es bueno: las comparaciones tienen un doble impacto, ya que ésta puede ser humillante y bajar la moral del afectado y de quien sea testigo del hecho. Por otro lado, el trato preferencial hacia algún miembro del equipo puede enrarecer el clima laboral y despertar suspicacias, afirma Daniela de León. "Las diligencias deben basarse siempre en resultados y políticas de la organización (...), no se puede prohibir la amistad, pero ésta nunca debe intervenir en el desarrollo de la empresa".

3. La desconfianza como norma: no confiar en los subordinados es una práctica que podría estar justificada, pero siempre hay que optar por disminuirla. "Tener un control excesivo en los empleados envía el mensaje de que son incapaces de hacer cualquier tarea", asegura el psicólogo organizacional Victor Muriedas. Lo mejor es darles la confianza suficiente para expresar libremente sus ideas, te sorprenderán los resultados.

4. Poca comunicación: la gran preocupación en las organizaciones suele ser la comunicación institucional, pero casi nadie se ocupa de la relación cotidiana entre el jefe y empleado, asegura el especialista en Comunicación Organizacional Iván Cabañas. Si esta vía no funciona o es incipiente, es como gritar órdenes en medio del desierto: si se tiene suerte, alguien pasará y tal vez escuche, pero nadie garantiza que lo entienda.

5. Apropiarse de méritos de los empleados: algunos jefes suelen propiciar la lluvia de ideas para robar proyectos o iniciativas de sus subordinados. Esta práctica, además de desleal, enoja y desmotiva a los empleados. Un verdadero líder es aquél que facilita o propicia el desarrollo, el mejor desempeño y la realización profesional de los trabajadores bajo su mando. "Los mentirosos tarde o temprano son descubiertos, y entre más hayan ascendido con engaños, peor es la caída", dice Carlos Aguilar.

6. Las exhibiciones innecesarias de poder: algunos directivos ambicionan el poder, ya sea para hacer cosas grandes, mejorar su estatus, o simplemente para poseerlo y ejercerlo. En cualquier caso el culto al ego puede resultar lesivo para los subordinados cuando éstos ven afectada su dignidad personal o profesional. La arrogancia, la presunción de infalibilidad, la exhibición de privilegios, las decisiones porque lo digo yo afectan la productividad y terminan con el respeto al líder.

7. La irritabilidad permanente: así como imaginamos al mejor jefe con buen carácter, educado y comprensivo, asociamos al peor jefe con la irritabilidad y la dificultad en la relación. "Ante un jefe irritable, neurótico, ansioso, el empleado se siente bloqueado y disminuye su concentración", señala Muriedas. No olvides que el autocontrol, la receptividad y la resistencia a la adversidad son cualidades necesarias en los directivos.

Mi jefe tiene muy mal carácter: ¿Qué puedo hacer?

Cumpla con las tareas asignadas y evite tener discusiones
LaPrensa.hn Honduras

Tener un mal jefe es uno de los peores malestares en el lugar de trabajo. Y a esta situación pareciera que no hubieran soluciones posibles, por mucho que se esfuerce en hacer bien las cosas, el jefe nunca está satisfecho con el trabajo realizado. Algunos líderes no tienen consideración con sus subalternos, no los motivan, ni los estimulan intelectualmente.

Imagen sacada de www.iarse.org/

Cuando un jefe inspira temor e inquietud en sus empleados existe un problema ya que no se genera confianza para innovar y esto dificulta lograr los objetivos deseados, dice Jazmín Mendoza, de Ceyse, ya que para ello es esencial que la relación con el jefe y con el equipo de trabajo sea sólida para obtener un desempeño óptimo.

“Si le interesa conservar su empleo hay que hacerle frente a esta situación y estar consciente que es muy difícil que el dirigente cambie, lo mejor será definir la relación en términos estrictamente laboral y verlo como un reto profesional y seguir algunas estrategias”, aconseja Mendoza. -Debe superarse en el trabajo, esmerarse por hacer las tareas lo mejor posible.

-Sea crítico con su trabajo más que su propio jefe; de esta forma será el primero en encontrar los puntos que se pueden mejorar.

-Prepárese con anticipación para cualquier supervisión que su superior le pueda hacer.

-Mantenga todo en orden.

-No se ponga a la defensiva, no lo tome como una cuestión personal, si no como situaciones de trabajo, de lo contrario se complicará más la comunicación con su patrón.

Poca comunicación

La gran preocupación en las organizaciones suele ser la comunicación institucional, pero casi nadie se ocupa de la relación cotidiana entre el líder y empleado, asegura el especialista en Comunicación Organizacional, Iván Cabañas.

Así como se imagina al mejor jefe con buen carácter, educado y comprensivo, se asocia al peor con la irritabilidad y la dificultad en la relación. Ante un jefe irritable, neurótico, ansioso, el empleado se siente bloqueado y disminuye su concentración. Usted concéntrese y haga su trabajo.