Ads 468x60px

Las 7 actitudes de un mal jefe

Las promesas incumplidas, la desconfianza y la soberbia impiden una buena gestión del talento; si tu tarea es dirigir a un equipo para obtener resultados, conoce las acciones que debes evitar.

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — Si la empresa fuera un barco, el jefe sería el capitán encargado de dirigirla a buen puerto... pero en algunas ocasiones es también el lastre que impide el desarrollo de la organización, señalaron algunos especialistas. Las malas actitudes y el abuso de poder son las conductas de un superior que más afectan la gestión empresarial, ya que disminuyen la confianza de los empleados y provocan baja productividad laboral, dice el especialista en Administración de Empresas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Carlos Aguilar.

"No hay nada peor que trabajar bajo las órdenes de un jefe poco calificado que se empeña en destruir la proactividad de sus empelados (...), dirigir un área de la empresa es más que gritar órdenes sin sentido", asegura a su vez la experta en Dirección de Carrera y Management, Daniela de León.

Si te acaban de ascender o quieres que tu gestión sea un impulso para tus subordinados en lugar de una barrera, conoce las conductas que debes evitar:

1. Promesas incumplidas: Esta práctica engañosa es una estrategia común que utilizan los superiores para obtener beneficios adicionales de los empleados, señala Aguilar. Y aunque en un principio logran su cometido, después de cierto tiempo la relación laboral se desgasta y crea en el empleado un sentimiento de frustración y desengaño. Si no tienes la certeza de poder cumplir el incentivo o beneficio que le prometiste, es mejor quedarte callado.

2. Comparar no siempre es bueno: las comparaciones tienen un doble impacto, ya que ésta puede ser humillante y bajar la moral del afectado y de quien sea testigo del hecho. Por otro lado, el trato preferencial hacia algún miembro del equipo puede enrarecer el clima laboral y despertar suspicacias, afirma Daniela de León. "Las diligencias deben basarse siempre en resultados y políticas de la organización (...), no se puede prohibir la amistad, pero ésta nunca debe intervenir en el desarrollo de la empresa".

3. La desconfianza como norma: no confiar en los subordinados es una práctica que podría estar justificada, pero siempre hay que optar por disminuirla. "Tener un control excesivo en los empleados envía el mensaje de que son incapaces de hacer cualquier tarea", asegura el psicólogo organizacional Victor Muriedas. Lo mejor es darles la confianza suficiente para expresar libremente sus ideas, te sorprenderán los resultados.

4. Poca comunicación: la gran preocupación en las organizaciones suele ser la comunicación institucional, pero casi nadie se ocupa de la relación cotidiana entre el jefe y empleado, asegura el especialista en Comunicación Organizacional Iván Cabañas. Si esta vía no funciona o es incipiente, es como gritar órdenes en medio del desierto: si se tiene suerte, alguien pasará y tal vez escuche, pero nadie garantiza que lo entienda.

5. Apropiarse de méritos de los empleados: algunos jefes suelen propiciar la lluvia de ideas para robar proyectos o iniciativas de sus subordinados. Esta práctica, además de desleal, enoja y desmotiva a los empleados. Un verdadero líder es aquél que facilita o propicia el desarrollo, el mejor desempeño y la realización profesional de los trabajadores bajo su mando. "Los mentirosos tarde o temprano son descubiertos, y entre más hayan ascendido con engaños, peor es la caída", dice Carlos Aguilar.

6. Las exhibiciones innecesarias de poder: algunos directivos ambicionan el poder, ya sea para hacer cosas grandes, mejorar su estatus, o simplemente para poseerlo y ejercerlo. En cualquier caso el culto al ego puede resultar lesivo para los subordinados cuando éstos ven afectada su dignidad personal o profesional. La arrogancia, la presunción de infalibilidad, la exhibición de privilegios, las decisiones porque lo digo yo afectan la productividad y terminan con el respeto al líder.

7. La irritabilidad permanente: así como imaginamos al mejor jefe con buen carácter, educado y comprensivo, asociamos al peor jefe con la irritabilidad y la dificultad en la relación. "Ante un jefe irritable, neurótico, ansioso, el empleado se siente bloqueado y disminuye su concentración", señala Muriedas. No olvides que el autocontrol, la receptividad y la resistencia a la adversidad son cualidades necesarias en los directivos.

Mi jefe tiene muy mal carácter: ¿Qué puedo hacer?

Cumpla con las tareas asignadas y evite tener discusiones
LaPrensa.hn Honduras

Tener un mal jefe es uno de los peores malestares en el lugar de trabajo. Y a esta situación pareciera que no hubieran soluciones posibles, por mucho que se esfuerce en hacer bien las cosas, el jefe nunca está satisfecho con el trabajo realizado. Algunos líderes no tienen consideración con sus subalternos, no los motivan, ni los estimulan intelectualmente.

Imagen sacada de www.iarse.org/

Cuando un jefe inspira temor e inquietud en sus empleados existe un problema ya que no se genera confianza para innovar y esto dificulta lograr los objetivos deseados, dice Jazmín Mendoza, de Ceyse, ya que para ello es esencial que la relación con el jefe y con el equipo de trabajo sea sólida para obtener un desempeño óptimo.

“Si le interesa conservar su empleo hay que hacerle frente a esta situación y estar consciente que es muy difícil que el dirigente cambie, lo mejor será definir la relación en términos estrictamente laboral y verlo como un reto profesional y seguir algunas estrategias”, aconseja Mendoza. -Debe superarse en el trabajo, esmerarse por hacer las tareas lo mejor posible.

-Sea crítico con su trabajo más que su propio jefe; de esta forma será el primero en encontrar los puntos que se pueden mejorar.

-Prepárese con anticipación para cualquier supervisión que su superior le pueda hacer.

-Mantenga todo en orden.

-No se ponga a la defensiva, no lo tome como una cuestión personal, si no como situaciones de trabajo, de lo contrario se complicará más la comunicación con su patrón.

Poca comunicación

La gran preocupación en las organizaciones suele ser la comunicación institucional, pero casi nadie se ocupa de la relación cotidiana entre el líder y empleado, asegura el especialista en Comunicación Organizacional, Iván Cabañas.

Así como se imagina al mejor jefe con buen carácter, educado y comprensivo, se asocia al peor con la irritabilidad y la dificultad en la relación. Ante un jefe irritable, neurótico, ansioso, el empleado se siente bloqueado y disminuye su concentración. Usted concéntrese y haga su trabajo.

Más Personas nos Cuentan sus Experiencias





Julian*

> Conocí al tóxico cuando trabajaba en un banco privado, le gustaba bajar el autoestima a los colaboradores, sobretodo cuando se destacaban.




Patricia*

> Conocí a un tóxico, este personaje trataba mal a los colaboradores que tenía a su cargo, haciendo que le tuvieran miedo y esto hacía que el clima organizacional estuviera pésimo, él era un líder autoritario.




Mauricio*

> Conozco a una disociadora que solapadamente habla mal de mí, es decir le “mete cizaña y esconde la mano”, es así como me entero por otras personas que la escucharon hablar mal de mí.



Francisco*

> Tóxico, se expresaba mal de uno y otro compañero, mostraba su poder con autoridad impositiva a los de menos jerarquía.




Karen*

> Yo conocí a una persona que sabiendo que su trabajadora estaba recién operada la mandaba a cargar cajas pesadas con documentos.



Ramiro*

>Napoleón, jefe y dueño del negocio gritaba, amenazaba a todo el mundo le tenía miedo, intimidaba al personal.



Luz Marina*

> El jefe neurótico, mi jefe pateaba la impresora cuando no funcionaba y culpaba a todos.
Tóxico: Cuando recién trabajaba como redactora de noticias, mi jefa solía decirme cosas para bajar mi autoestima.
Disociador: en todos los trabajos.



Pablo*

> Conocí a una persona que prefería trabajar sola, se hacía la víctima y en ocasiones hablaba mal del equipo.



Wendy*

> Yo conocí a uno con síndrome de “Jekyll and Hyde” que acogía muy bien las ideas que le dábamos, nunca decía que no, pero después enviaba a alguien a frenar las actividades para poner en ejecución su idea.

También conocí a un “Cachorro”, antes de presentarles un proyecto ya estaba criticándolo y diciendo como debía estar hecho.

Inteligencia Emocional en la Empresa

FM capital con Jorge Grossman desarrolló en compañía de Jorge Aguilera el tema relacionado con la inteligencia emocional y la comunicaciòn interna en la empresa.

Dicha entrevista se debió a la gestión de la Asociación Peruana de Comunicación Interna y a la agencia de relaciones públicas Llorente y Cuenca.